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Acople de micrófono: por qué pita y cómo evitarlo

Por Dennis Garcés · · 5 min de lectura

Espectro de líneas claras con un pico rojo que sobresale: un acople en una sola frecuencia.
Espectro de líneas claras con un pico rojo que sobresale: un acople en una sola frecuencia.

Está hablando quien presenta y de repente aparece ese pitido agudo que hace voltear a toda la sala hacia la consola. El acople de micrófono no es mala suerte: tiene causas concretas, y casi todas se pueden prevenir.

El acople de micrófono ocurre cuando el micrófono capta una bocina o un monitor, la consola lo amplifica, la bocina lo saca más fuerte y el micrófono lo vuelve a captar. Cuando en alguna frecuencia lo que vuelve es más fuerte que lo que salió, ese tono crece solo hasta volverse un pitido. Se previene con la posición de micrófonos y bocinas, la ganancia y la ecualización; en el momento, se baja el canal o el envío que acopla.

¿Por qué el micrófono pita en un solo tono?

Ese círculo no responde igual a todas las frecuencias: el micrófono, la bocina, la sala y el ecualizador refuerzan unas más que otras, y la más reforzada es la primera que llega al límite. Por eso un acople es un tono definido, no un ruido.

Antes de pitar, el micrófono suele anillar: una frecuencia se queda sonando un instante después de cada frase, como una campanita metálica. Ese anillo es tu mejor alarma: te deja corregir antes de que el público lo note.

Como referencia, no como regla: los acoples de las bocinas principales con micrófonos de voz suelen aparecer en la zona de 1 a 4 kHz, y los de los monitores de piso a menudo más abajo, entre 250 Hz y 1 kHz. Cada sala y cada equipo tienen las suyas.

Las causas más comunes del acople de micrófono

  • Posición del micrófono frente a bocinas o monitores. Las bocinas principales van delante de la línea de micrófonos, nunca detrás. Si alguien camina y queda delante de ellas, el acople está a un paso.
  • El patrón polar. La mayoría de los micrófonos de voz son cardioides: rechazan lo que viene por detrás. Por eso el monitor de piso va frente a la persona, apuntando a la parte trasera del micrófono. En los supercardioides, el punto de menor captación queda en diagonal hacia atrás, así que sus monitores van un poco hacia los lados.
  • La mano tapando la rejilla. Agarrar el micrófono por la cabeza anula buena parte de ese rechazo trasero y lo acopla con más facilidad.
  • Demasiada ganancia. Cuanto más amplificas, menos margen queda, y una voz suave o lejos del micrófono obliga a subirla. Aquí está cómo ajustar la ganancia en la consola.
  • Ecualización. Reforzar justo donde el sistema ya es sensible acerca el pitido.
  • Micrófonos abiertos sin uso. Cada uno suma otro camino de regreso.

Cómo prevenir el acople antes de empezar

  1. Coloca bien el sistema. Bocinas principales delante y a los lados del escenario, monitores en la zona de rechazo de cada micrófono.
  2. Pide que el micrófono vaya cerca de la boca, a unos pocos centímetros, y sin tapar la rejilla. Una voz cerca del micrófono necesita menos ganancia.
  3. Ajusta la ganancia con la voz real, no con un susurro.
  4. Usa el filtro de graves en las voces: quita retumbe que no aporta y que también puede realimentarse en los monitores.
  5. Recorta antes de reforzar en el ecualizador de las voces.
  6. Limpia el sistema con cuidado. Algunos técnicos buscan antes de empezar las dos o tres frecuencias que más fácil se acoplan. Si lo haces, que sea a volumen bajo, sin público, con el micrófono en su lugar real, subiendo el fader muy poco a poco y deteniéndote en el primer anillo, mucho antes de que se convierta en un pitido. Ahí identificas la frecuencia y la recortas unos pocos dB con un filtro angosto. Nunca dejes que el pitido crezca para «escucharlo mejor»: los acoples son picos que lastiman el oído.

Qué hacer cuando empieza a pitar

Primero que pare: baja el canal o el envío que acopla, no el general a ciegas.

  • Si pita en la sala, baja el fader del micrófono en uso: unos 3 a 6 dB suelen bastar para salir del borde.
  • Si pita en el escenario, suele ser un monitor: baja el envío de ese micrófono a ese monitor. El fader principal no sirve aquí: los envíos a monitores casi siempre son independientes de la mezcla.
  • Si no sabes cuál es, piensa en quién está hablando o cantando. Silenciar el canal también detiene el pitido, pero la persona deja de escucharse; úsalo como último recurso.

Cuando ya paró, busca el porqué: ¿la persona se alejó del micrófono, tapa la rejilla, quedó delante de una bocina? Muchas veces basta una seña.

Tres situaciones de ejemplo

Imagina estos casos. En la iglesia, quien predica baja la voz y se aleja del micrófono; si subes el fader, aparece el anillo. Mejor acordar que lo sostenga cerca y bajar la música de fondo, no subir la voz. En un evento, la cantante se acerca a su monitor en el último coro y empieza un tono: bajas ese envío y, después de la canción, revisas que el monitor apunte a la parte trasera del micrófono. En un bar, el cantante deja el micrófono en el pedestal apuntando al monitor entre canciones: silencia ese canal o pide que lo deje apuntando hacia otro lado.

Lista rápida contra el acople

  • Bocinas principales delante de los micrófonos.
  • Cada monitor en la zona de rechazo de su micrófono.
  • Micrófono cerca de la boca y sin tapar la rejilla.
  • Ganancia ajustada con la voz real.
  • Recortar antes de reforzar.
  • Micrófonos sin uso, silenciados.
  • La mano cerca del fader de la voz principal durante toda la presentación.

En Sonacorde Sonido hay retos de acople con un simulador que pasa por un limitador y una protección de volumen, para que practiques la reacción sin lastimar tus oídos. Mientras abre, puedes apartar tu lugar en la lista de espera de Sonacorde Sonido.

Escrito por Dennis Garcés, creador de Sonacorde. ¿Tienes una pregunta o un tema que quieres que tratemos? Escríbenos a [email protected].

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